El dibujo para inspirarse


Gleba

Alberto Durero

“Cuanto más fiel sea tu obra a la figura viviente, tanto mejor será”.

Los dibujos que Alberto Durero hacía sobre naturaleza y animales, siguiendo la máxima anterior, son supremos. El hecho de tomar como motivo pictórico unas simples plantas silvestres y dedicarles tanto trabajo como pudiera tener el mejor pagado de los retratos del emperador, hace de Durero uno de los mejores y más avanzados dibujantes de su época. Estos apuntes, que nunca fueron firmados, se incluían luego habitualmente en otras obras mayores.

En este caso pinta una gleba (terrón o pedazo de tierra sin trabajar) con una técnica especialmente minuciosa para conseguir un efecto de espontaneidad y caos difícilmente equiparable. Durero practicaba mucho con diferentes técnicas y aunque en este dibujo aparecen trazos de lápiz de color, la mayor parte está resuelto con acuarela. El artista comienza bañando el papel con agua para conseguir un tono degradado claro en el fondo, luego trabaja de manera parecida la parte inferior para obtener sensaciones de reflejos del agua. Cuando el soporte se ha secado comienza a realizar trazos con pintura más seca. Este proceso lo repite y termina con los finísimos tallos de hierbas de primer plano que se superponen a las demás.

El trazo firme y decidido del artista, la observación minuciosa de la manera en la que se vence cada una de las hojas, y el respeto por la composición natural nos parecen increíbles en una obra que se hizo en el año 1503 y que podremos ver al natural en la Galería Albertina de Viena, Austria.

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