El dibujo para inspirarse


Night Shadows (Sombras nocturnas)

Edward Hooper

Un hombre solo con sombrero camina por una acera amplísima, (posiblemente de una ciudad moderna), hacia una luz que está en la esquina de la calle, fuera del cuadro. Es de noche. La esquina parece desierta como si fuera de madrugada. Delante de la luz hay un poste o algo que proyecta la sombra en diagonal. El hombre parece que vuelve a casa de noche, solo.

Nadie como Edward Hooper para dibujar la soledad. Este artista Norteamericano del siglo XX, fue un hombre atípico que tuvo que convivir con ilustradores de enorme éxito comercial como Howard Pyle o J.C. Leyendecker, pero él aborrecía el comercio asociado al arte, aunque también despotricaba del dibujo, que consideraba un arte menor, a pesar de que cuando fue acusado por un crítico de hacer dibujos mediocres solo para subsistir, los defendió con toda su fuerza.

Este grabado a la punta seca, como la mayoría de las imágenes del autor de New York, tiene una particularidad que pocas imágenes poseen: Nos da que pensar, nos hace reflexionar de una manera que no consiguen la mayoría de las imágenes clásicas. Quizá tras el autor exista una vida sórdida y soterrada, o unas melancólicas sensaciones sobre el mundo moderno, (que él mismo siempre negaba), y quizá no tiene ni siquiera que saber el autor que esas sensaciones son plasmadas en el dibujo para que provoquen efectos en el espectador.

Pero lo cierto es que sus escenas desiertas, la dureza de sus imágenes vacías, la soledad que invade cada uno de sus cuadros y de sus dibujos son consustanciales a su obra y compartidos con la literatura de Faulkner, y pueden llegar a mostrarnos más de lo que ha conseguido nuestra civilización sobre el individuo, que la descripción enciclopédica más extensa y completa.

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