El dibujo para inspirarse


Autoretrato con los ojos desorbitados

Rembrandt

Este grabado a la punta seca se titula “Rembrandt con la mirada extraviada”, pero también se le conoce como “Rembrandt con los ojos desorbitados” y también como “Rembrandt con bonete y con la boca abierta”. Así que es evidente que son los ojos y la boca lo que llama poderosamente la atención en este autoretrato. Sin embargo al aproximarnos al trazo podemos apreciar la diferente manera de resolver ambas cosas: Mientras que los ojos se realizan con trazos muy precisos, los labios están casi solamente indicados con trazos poco definidos.

El artista centra el primer plano en su rostro, que ocupa casi todo el espacio e incluso rebasa el encuadre, algo que yo mismo no he respetado al poner aquí una ilustración en la que no se ha respetado el formato original que es este:

Pero ya vemos que ni siquiera restando el espacio lateral se aprecia gran cambio en la imágen pues es la intención del autor la de presentar el retrato en un forzado primer plano, sobresaliendo ante el espectador.

La expresión de estupor, o extrañeza acaso fingida, o de burla, es sobrecogedora y se acentúa por la cabeza torcida y echada hacia atrás. Además la posición en diagonal y la iluminación dirigida de arriba hacia abajo, también en diagonal, contribuyen a dinamizar la imagen.

Acercar el punto de vista se debe a mi intención de señalar la técnica tan libre con la que el maestro del grabado manejaba el buril sobre la plancha de latón, (algo que hacía frecuentemente, dibujando sobre el latón incluso sin bocetos previos), para apreciar con más detalle la cantidad enorme de líneas que trazaba y cómo con ellas conseguía unos tonos de grises que le permitían trabajar la luz en sus imágenes con una maestría incomparable.

Este retrato es más experimental que los autoretratos de sus inicios y luego sirvió al autor para ejecutar la cabeza del personaje despavorido en La Resurrección de Lázaro:

 

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