Los romanos, ¡qué frescos!


Los frescos de las ciudades romanas de Pompeya y Herculano nos demuestran hoy no solo el cosmopolitismo del que hacían gala ambas urbes, sino unas costumbre sexuales más que liberales y avanzadas para la época. ¿O quizás es que es ahora cuando vivimos en una etapa de regresión moralista y nuestro actual culto al cuerpo es más estético que social?.

La explosión del Vesubio tuvo lugar el 24 de Agosto del año 79 (d.C), por lo que Pompeya estuvo enterrada más de dieciocho siglos, y en aquella época, según podemos comprobar ahora, la ciudad disponía de nueve burdeles, con diferentes categorías, desde el lupanar cuyas paredes se decoraban con frescos como los que te enseñamos, hasta casuchas baratas y lugares públicos en los que las prostitutas se anunciaban mediante pintadas en las esquinas “Soy tuya por dos ases de bronce”, se lee en una de ellas.

Pero son muchas las pintadas de a época (en éso no hemos cambiado tanto), algunas muy chabacanas y groseras “Lais tiene un buen revolcón”, otras más sarcásticas “Me sorprende, oh pared, que no te hayas derrumbado bajo el peso de tanta tontería escrita sobre tí”. Muestras de que Pompeya no era un putisferio, sino una ciudad poblada por intelectuales, escritores, pensadores y pintores que nos dejaron más de cuatrocientos murales, en la que sus mujeres se cuidaban de manera refinada, iban a la peluquería casi a diario, vestían joyas de los mejores orfebres de la Campania y seguían la moda de los vestidos alejandrinos.

Pero al tiempo, las costumbres sexuales deshinibidas era cosa común, como vemos en el fresco superior, dos hombres de diferentes razas se entregan al amor en lo que parece ser una cama con dosel, o en el de abajo, una escena maravillosamente dibujada, con veladuras y preciosos tonos intermedios, una mujer manipula el sexo de su amante en una postura que estuvo prohibida durante toda la Edad Media, por situarse la fémina sobre el varón.

No siempre los desnudos, por explícitos que sean, tienen una función de incitación al amor. Es el caso de Príapo, el Dios de la fertilidad másculina, de amplia tradición en las casas romanas, usado en más de una ocasión como medida disuadoria ante asaltantes, tal como dicen las rimas herculanas:

‘Te sodomizaré, muchacho, te lo advierto; a ti,
muchacha, te follaré;al barbado ladrón la tercera pena [sexo oral] es la
que le espera.’
‘Ten cuidado, no vaya a cogerte. […]
Atravesado por mi percha descomunal, quedarás tan estirado
que nunca pensarás que tu culo tenga curva alguna.’

En general, la increíble calidad de los frescos pompeyanos nos permite estudiar a fondo la pintura romana y su rápida evolución. Podemos destacar los siguientes rasgos distintivos: exaltación del individuo, frente a la exhaltación de la genus propia de los griegos; multifocalidad- son muchos los centros que exigen la atención-, adecuado uso de la perspectiva; una gama de colores amplísima, frente a los cuatro colores de la pintura griega, tendencia- que se acentúa más y más según evoluciona la pintura romana- al impresionismo y al abandono del perfilado de las imágenes, dando más importancia al color que al dibujo.

Y en este sentido, el del color, es de resaltar que aunque encontramos en varias ocasiones fondos de un rojo muy intenso, esto se debía al uso del cinabrio, un pigmento (además del mineral del que se extrae el mercurio) que se consigue mezclando durante la cocción el mercurio con el azufre. Se puso bastante de moda durante el segundo y tercer estilo y alcanzó su cumbre en el cuarto, pues se pensó que resaltaba de manera especialmente agradable los cuerpos humanos desnudos. Pero en todo caso, la policromía que se encuentra es tan rica que no tiene nada que ver con el uso de los cuatro colores primarios que utilizaban los griegos, sino que los romanos los preparaban con todo detalle y los empleaban en muy diferentes lugares, lo que nos lleva  a pensar que existían talleres de pintura itinerantes que no utilizaban los colores locales y que, además, se encargaron de difundir los diferentes estilos pictóricos por las distintas ciudades del imperio.

En los frescos es frecuente encontrar a mujeres de alta posición social desnudas de cintura para arriba, o bien parcialmente cubiertas por gasas semitransparentes, no solo en circunstancias de intimidad, sino en presencia de terceras personas. Esta moda se extendía a los hombres y es tipicamente etrusca, aunque se pierde en los primeros años del imperio, recuperándose a posteriori proveniente de Alejandría, ciudad egipcia del otro extremo del Mediterraneo que durante los últimos años de la historia romana lidera el florecimiento cultural.

Este no es un tratado en profundidad de la pintura romana, (que estamos elaborando), sino un apunte de una faceta preciosista de ella, pero no quiero dejar de destacar que ya entonces, y por influencia de Apeles, el gran pintor de la antigüedad, aparece el tema de Las Tres Gracias: La Alegría, La Belleza y El Entusiasmo, que forman parte del cortejo de la Diosa del Amor.

Y por último una somera referencia a las técnicas empleadas  que son principalmente el fresco, pintura al agua aplicada sobre la pared aún húmeda, por lo que los colores penetraban en ella profundamente; El estuco, que se daba sobre una mezcla de pasta de cal apagada y mármol pulverizado; Y la encaústica donde se aplicaban los colores mezclados con cera sobre el enlucido seco; También, aunque más raramente la modalidad del falso fresco en la que los colores se diluyen en cal y se aplican sobre la pared seca.

 

 

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8 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. AndreaM.
    Ene 11, 2011 @ 14:09:32

    Sí que son frescos estos romanos, y muy explícitos además.

  2. Fina
    Ene 11, 2011 @ 18:04:20

    Fantástico el título… ¡es que en la sencillez está el ingenio! ai ai ai esa líbido :))))

    • Juan Muro
      Ene 11, 2011 @ 18:08:48

      Si, ja, ja. Bueno, no tengo mérito, es que la estructura esta de mostrar solo el comienzo del artículo, para evitar cargas lentas en conexiones de baja velocidad, obliga a tentar al lector a continuar a leer, bien con los títulos o con las entradillas, así que hay que afilar la pluma. ¡ooops, nunca mejor dicho, con perdón!, juasjuas.

  3. enric
    Mar 06, 2011 @ 10:32:51

    me ha sido muy útil!!

  4. joan
    Mar 06, 2011 @ 10:49:19

    a mi también enric

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