Dibujar como un indio


Representación de QUETZALCOHATL, culebra con plumas, dios de los vientos.

EL CÓDICE VEITIA

Hoy os traemos el Códice Veitia, cuyo subtítulo indica “Modos que tenían los Yndios para zelebrar sus fiestas en tiempo de la Gentilidad y figuras ridículas de que usavan, Recopiladas a expensa y solicitud del Lizenciado don Mariano Fernández de Echeberria y Veitia, Cavallero profeso de la orden de Santiago, que es una de las partes que deve adornar la Historia general de la Nueva España, que escrivio el mismo Autor, y se conserva en la Biblioteca del Palacio Real de Madrid.

XILOMALISTLI. Primera fiesta del año celebrada a principios de marzo, en la época en la que se dejaba la pesca.

Según Bernardino de Sahagún, el año azteca empezaba con el mes 1 Atlcaualo. Parece que los pueblos mesoamericanos empezaban el alio con diferentes meses, es decir, que existían variantes locales, y además, que el principio del año no constituía una escisión tan grande tal como la que han inferido los investigadores modernos en base del Año Nuevo europeo. El comienzo de períodos rituales no coincidía con eí principio del año en 1 Atlcaualo. Precisamente el ciclo de los sacrificios de niños a los Tíaloques empezaba y terminaba en distintas fechas.

TOCOXTLE. En esta segunda fiesta del año, el 21 de Marzo, se representa a un prisionero atado y sentado a la piedra del sacrificio y a un guerrero vestido con piel de jaguar.

Este libro, de los denominados “libros pintados”, constituye junto con la arqueología la fuente más notable para esclarecer el pasado de los pueblos indígenas que habitaron el territorio de la República Mexicana y la América Central.

VGUEYTOCOZTLITUY. Tercera fiesta del año, celebrada el 30 de Abril en honor del dios protector de la sementera del maíz. Se representa una túnica en el centro de la que han brotado una espiga macho y hojas de maíz. A su alrededor tres cestas con maíz desgranado, seco y tartas de maíz

El códice contiene pinturas con comentarios en lenguas maya, azteca, mixteca, tarasca, otomí; están sobre cortezas de árbol amatl o bien sobre piel de venado.

TOXCATL. Cuarta fiesta del año, el 30 de Mayo, en honor de Tezcatepocatl, dios de la providencia, a quien se representa sentado con su bastón de mando y un cesto de plumas a la espalda.

Posiblemente este tipo de códices fueron regalos de Moctezuma a Cortés. Los tamaños y formas de estas pinturas no eran iguales, no procedían de un mismo autor, se cree que fueron realizadas por sacerdotes y algunos seglares.

ETZALCOALIZTLI. Quinta fiesta del año, el 9 de Junio, en honor del dios Quetzalcohatl, amigo del dios Tlaloc a quien se representa sobre un estrado con tocado de plumas.

Los libros pintados de Sudamérica fueron realizados antes y después de la Conquista y su temática es variada. Fuera de México existen algunos de ellos, 15 en París, 6 en la Universidad de Oxford, 4 en la Biblioteca del Vaticano y 2 en Florencia.

TEQUILGUITL. Sexta feria, el 29 de junio en la que se procesionaba en andas por jóvenes y vestida con plumas de papagayo, a Tlazopilli, diosa del amor impuro, a quien se representa con la cabeza dentro del pico de un pájaro y un tocado de plumas que terminan en cuchillos de silex.

Todos estos nombres tan extraños son fruto de la interpretación sonora de los nombres aztecas a los oídos de los españoles, que eran quienes los escribían de la manera más parecida a cómo les sonaban. Así ahora sabemos que Moctezuma, por ejemplo, más se debería haber escrito como Motech-Zumáh.

HUEYTEQUIGUITLCOOCH. Séptima feria del año, el 19 de Julio en honor de Iztocihuatl, al que sacrificaban una mujer que llamaban Xilone (mazorca de maíz).

Debo aconsejar aquí el visionado de la película Apocalyto, dirigida por Mel Gibson. Sí, sé que puede parecer una boutade que en este blog se recomiende algo de este matón, pero ciértamente esta película es una excepción: La ambientación de la sociedad Azteca que muestra es genial y sirve para comprender la estética que nos muestran los códices pintados sudamericanos.

MICAYLGUITL.- Octava fiesta celebrada el 7 de Agosto en honor de los difuntos. Adoraban al dios Tezcaltepocatl sacrificando niños en su honor.

Los sacrificios de los niños se concebían como un contrato entre los hombres y los dioses. Para obtener de los dioses los alimentos necesarios para la vida, los hombres tenían que hacer los sacrificios. Los hombres temían que sí no rendían suficiente culto a Tezcaltepocatl, este podía montar en cólera y retener las lluvias o destruir las sementeras.

HUEYMICAHILGUITL. Novena fiesta del año, gran fiesta de los muertos celebrada el 28 de agosto. Representación de un hombre subido a un mástil adornado con tamales (pan de dioses). En la fiesta derribaban el mástil para tomar el alimento divino.

Lo que se sabe de los aztecass es relativamente poco, pese a la enorme cantidad de escritos que se les ha dedicado. Hay gran número de escritos, resto insignificante de una producción importantísima, que permiten una apreciación de sus realizaciones. Los aztecas eran amantes de la historia de los mitos, de la poesía y de los libros. Por eso es muy importante la interpretación correcta de sus dibujos.

HUCHPANIZTLI. Décima fiesta, del 17 de septiembre. HUCHPANIZTLI quiere decir barrimiento, así que se representaba a la diosa TOTZI (abuela) con una escoba en la mano.

Las ceremonias propiciatorias de la lluvia y la fertilidad formaban el núcleo del ritual azteca; representaban también la parte más antigua de la estructura compleja de las fiestas del calendario. La preocupación por la lluvia resultaba lógicamente del carácter agrícola de la sociedad azteca; por una parte, el culto de la fertilidad es uno de los fenómenos mas extendidos en las sociedades agrarias en todo el mundo, míentras que por otra parte, recibió su énfasis particular de las condiciones climáticas de la altiplanicie de México Central.

PASTLI-o-TEHUTLECO. Undecima fiesta del año, celebrada el 7 de octubre. Se engalanaban los celebrantes con guirnaldas (PATHLI) para realizar la subida a dios (TEHUTLECO), desde el templo con gradas en el que se realizaban los sacrificios humanos y se ofrecía el vapor del corazón del sacrificado, arrancado de su cuerpo cuando está vivo, a los dioses.

La cultura azteca se componía de dos estratos superpuestos: el de la población agricola del Valle de México, con tradiciones antiguas que se remontaban a los tiempos clásicos y preclásicos, y el de los inmigrantes chichimecas, tribus de cazadores y recolectores con un nivel cultural simple, que venían del Norte. Mientras que la religión de los primeros giraba alrededor del culto de la fertilidad, la religión de los segundos tenía una orientación astral con un énfasis en el culto solar y la adoración dcl planeta Venus. Los chichimecas tenían sus dioses tribales que los guiaban en sus migraciones.

GUEYPACHTLY. Duodécima fiesta del año, celebrada el 27 de octubre, de caracter popular y no reservada a gente ilustre. Se celebraba en honor a la diosa de la tierra.

El proceso de asimilación de los chichimecas a las poblaciones sedentarias de México Central se refleja también en la religión, en la que puede observarse una superposición de los dioses tribales como Huitzilopochtli, Tezcatlipoca o Mixcoatí-Camaxtli sobre los antiguos dioses agrícolas. El símbolo externo de este proceso fue la presencia de Huitzilopocbtli al lado de Tlaloc en la pirámide principal del Templo Mayor de Tenochtitlan.

 

QUECHOLE. La fiesta del QUECHOLE se celebraba el 17 de noviembre en honor del dios de la caza, MITZCOATL delante del que se danzaba después de haber fabricado arcos y flechas.,

Esta síntesis de diferentes componentes se observa también en el ritual. Tenemos por una parte el culto de los dioses «tribales»: las fiestas dirigidas a Huitzilopochtli y Tezcatlipoca o los antiguos ritos de caza de la fiesta de Camaxtli-Mixcoatí; y por otra, las fiestas de los dioses de la lluvia, del agua, del maíz y de la vegetación. Estas últimas fiestas formaban un conjunto, mientras que las primeras no tenían entre sí una cohesión interna. Las deidades de la lluvia y de la vegetación jugaban un papel predominante en el ritual, proporcionalmente mayor que en la mitología azteca. Esta observación es interesante en cuanto al estudio de las interrelaciones entre el mito y el ritual, ya que parece que diferentes grupos de dioses tenían preponderancia en el ritual y en la mitología.

XANQUEZALISTLI, era la fiesta decimocuarta, celebrada el 6 de diciembre en honor al dios HUITZILOPOCHTLI, dios de la guerra. En esta fiesta se le ponía al dios un simbolo de vctoria sobre la cabeza para celebrar la victoria sobre el enemigo, y, claro, no se desperdiciaba la oportunidad de sacrificar a prisioneros.

A consecuencia del carácter ambivalente de Tlaloc, el dios de la lluvia,  la gente le temía mucho y se sentía culpable ante él. Tenían miedo de no satisfacerle y se sentían obligados a «pagar su deuda» para con él.

Representación de TLALOC, dios de la lluvia y de la fertilidad de la tierra.

El canto sacro a Tlaloc expresa estos sentimientos. Este himno se cantaba en el ritual, y empezaba con las siguientes palabras:

«Ay, en México se está pidiendopréstamo al dios…».

Algunas lineas más abajo continúa:

«Ay, eres mi caudillo, Príncipe Mago (nahualpilli),

y aunque en verdad,

tú eres el que produce nuestro sustento,

aunque eres el primero,

sólo te causan vergúenza, deshonor. “

Aunque el simbolismo detallado del canto permanece más bien oscuro, estas líneas expresan la concepción básica que tenían los aztecas sobre su relación con Tlaloc. El dios daba la lluvia «en préstamo», para recibir a cambio sacrificios humanos. «Es una deuda que se intenta contraer con el dios, para pagarla luego.

ATEUIUZTLI, era la fiesta celebrada el 26 de diciembre en la que se invocaba a Tlaloc en petición de lluvias para salvar las cosechas.

Los sacrificios humanos eran la característica más espectacular de la religión azteca en la época anterior a la conquista. Las dimensiones de estos sacrificios, dada la densidad demográfica de esta época, eran enormes. No hay que olvidar el significado político de estos sacrificios como medio de aterrorizar a los pueblos conquistados.

 

TITITL, era la 16ª fiesta, el 15 de enero se celebraba en honor a Chuacoatl (la mujer culebra), encargada de recoger las almas de los muertos. Era, por tanto, una especie de honra fúnebre a los parientes difuntos.

Las fiestas aztecas eran representaciones dramáticas deun enorme poder sugestivo, bajo cuyo encanto actuaban sacerdotes, espectadores y víctimas. Sólo este efecto dramático hace comprensible c6mo se podían hacer estos sacrificios sangrientos en los que cada año se mataban cientos, y probablemente miles de hombres, mujeres y niños. Las víctimas no se sacrificaban simplemente a los dioses, sino que eran la representación viva de estos dioses, de manera que eran los dioses mismos los que eran sacrificados en el ritual. A través de su sacrificio se querían provocar los fenómenos que regían o personificaban aquéllos.

 

IZCALI. Ultima fiesta del año, que duraba 25 días dedicados a la pesca. Terminaba el 4 de febrero.

Los sacrificios humanos no eran nunca actos de devoción, sino que se les atribuía una fuerza causal en orden a producir los efectos deseados; estaban basados en cl principio mágico del «do ut des». Es de notar que no eran solamente las víctimas las que llevaban los atavíos de los dioses, sino también los sacerdotes principales.

 

Representación de HUITZILOPOCTLI, dios de la guerra.

¿Representaban también los sacerdotes en este momento a los dioses y se perseguía con ello la finalidad de conjurar la presenciade éstos? Al parecer, el componente mágico era muy fuerte en el ritual, aunque en una estructura tan compleja como lareligión azteca el aspecto «religioso» propiamente dicho, naturalmente estaba también muy desarrollado.

 

Representación del templo mayor de TENOCHTITLAN. Esta es la representación más exacta y conocida del templo dedicado a HUIZILOPOCHTLI y a TLALOC.

El Códice Veitia es una de esas joyitas que pueden encontrarse en el Cervantes Virtual, aunque no a tan alta resolución como las que os mostramos.

Textos de Juan Muro, basados en estudios de Johanna Broda de Casas.

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5 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. javier
    Ene 10, 2011 @ 19:09:31

    en paralelo a los aztecas nosotros ya teníamos la Capilla Sixtina.
    sin ofrecer sacrificios humanos a los dioses

    • Juan Muro
      Ene 10, 2011 @ 19:21:05

      Sí, je, je, aunque no me digas que no es impresionante esto de los sacrificios humanos que se montaban. Pronto veremos que lo de la Capilla Sixtina fue algo más que un simple decorado. Bueno, espero que sea pronto, porque la elaboración de estos artículos tan largos y espesos que se publican en este blog lleva mucho tiempo.

  2. Fina
    Ene 11, 2011 @ 17:55:34

    La falta de información sobre esta cultura nos impide hacernos una idea justa del grado de civilización que alcanzaron los Aztecas. La selección de pinturas que nos muestras transmite timidez, temor, ingenuidad, misterio y superchería, a la par que energía y crueldad, reflejando en imágenes la naturaleza del caracter del indígena pre-colombino. Y Javier, en paralelo a los Aztecas Europa ya tenía la Inquisición.

  3. javier
    Ene 11, 2011 @ 21:05:53

    puede que las culturas precolombinas sean mi fuerte
    puede que las conozca bien por que me he podido dedicar durante años a estudiarlas
    puede que haya más leyenda que realidad y un ” buenismo” hacia el indianismo en detrimento de la mezcla de culturas, admitidas sin complejos en Europa.
    Juan, tu trabajo es admirable, no sólo en esta entrada, Estimo que verdaderamente te lleva mucho tiempo documantarte, las fotografías
    en sí ya desvelan un gran conocimiento, y los textos estan a la altura de los mejores. Por mi parte , darte las gracias por tu trabajo

    • Juan Muro
      Ene 12, 2011 @ 18:10:00

      Gracias por valorar mi trabajo, Javier. Por otra parte no creo que entréis en disputas Fina y tú cuando planteáis que paralelamente a los aztecas, nosotros disponíamos tanto de la Capilla Sixtina, como de la Inquisición. Son cosas diferentes e innegables ambas.

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