¡Ay Degás, como una regadera estás!


“Pintar un cuadro es como planear un crimen”

Edgar Degas

Esta frase del ingenioso y simpático maestro impresionista venía a decir que él de impresionista tenía poco, que su arte era muy reflexivo y trabajado, poco espontáneo. En verdad Don Edgard era el mejor dibujante francés desde Watteau, y además usaba la fotografía para apoyarse en el dibujo cuantas veces le venía en gana. Eso de salir a pintar al campo no le iba ni con el carácter ni con la comodidad, y en cuanto a la ruptura de las normas, sí, pero después de haber estudiado a fondo a los clásicos.

A don Edgard le encantaban las bailarinas, de las que nos dejó unas 600 obras. Por muchas razones y no todas ellas estrictamente artísticas ni plenamente confesables. En realidad en su época el ballet clásico había perdido el esplendor y el glamour de antaño y el gentío que llenaba la Opera no tenía ni la clase ni el estilo de la rancia aristocracia. Baste con decir que muchos de ellos iban a ver a las bailarinas más por sus encantos personales y físicos que por su buen danzar, y lo que es más, que muchas de esas chicas aún provenían de la típica clase media sin recursos y caían, cuando no se lanzaban o eran lanzadas por sus madres, en prostibularios servicios mejor pagados que el teatro. Vaya, que muchas de ellas eran putas.

Bueno, pues entre esas muchas obras de bailarinas, hoy nos fijamos en esta de dos preciosas señoritas practicando en la barra. Ninguna de ellas hace caso alguno a quien las pinta, la primera saca la lengua a alguien desconocido y la segunda se pone de espaldas al pintor, pero ninguna pierden nuestro interés. Lo pierden tan poco que nos costará trabajo fijarnos en que en la esquina inferior izquierda hay una regadera.  Y más trabajo aún nos costará fijarnos en que la segunda bailarina tiene exactamente la misma postura que la regadera.

La existencia de la regadera en estos salones se justificaba para regar los suelos de madera cuando se llenaban de polvo y se volvían resbaladizos, pero también para hinchar la madera y evitar que los tablones bailaran bajo el peso de las bailarinas, valga la redundancia, pues estos suelos, en aquella época se hacían calafateándolos, una técnica de artesanos navales que no explicaré ahora.

La postura de la bailarina es una simple broma del dibujante, que mete regaderas en otras obras de bailarinas y que parece aprovechar este aparato para indicarnos que las posturas que tomaban estas jóvenes en sus ensayos de danza eran inverosímiles, tal como demuestran esos pies tan doblados o tan estirados.

Mira esta otra obra “La clase de Danza” en la que Degas no solo mete una regadera sino un perrito terrier oliendo la pierna de la bailarina. Un cachondo este Degás, pero es que EL ARTE  no siempre debe ser cosa transcendente, ni muermo.

Para apreciarlos mejor pulsa sobre las imágenes y las tendrás en alta definición, como siempre.

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9 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Robert
    Ene 27, 2011 @ 09:17:57

    … No solo pintar un cuadro. Escribir un cuento, por ejemplo, lleva tanto tiempo y planificación como lo otro, como cualquier cosa que se quiera hacer bien. Si no, pregúntenle a De Quincy, por ejemplo, para quien el asesinato era “una de las bellas artes”…

    • Juan Muro
      Ene 27, 2011 @ 10:34:59

      Desde luego, lleva muchísimo tiempo, siempre el tiempo. En otras ocasiones he mantenido que EL ARTE es todo uno, da lo mismo literatura que pintura, aunque no llego a la consideración de De Quincey de afirmar lo del título de su libro “El asesinato considerado como una de las bellas artes”, je,je. Y por otra parte siempre he pensado que la pintura es un viaje interior, una exploración personal. Antes de iniciarla, pues, debes intentar conocerte para conseguir manejar tus impulsos, y una de las primeras cosas que hay que educar es la paciencia: Ni el tiempo ni el esfuerzo que cueste una obra son valiosos. Tampoco lo es el artista, el arte nos transciende y durará mucho más que el recuerdo de nuestras personas. La firma de la obra es, en ese aspecto, un acto de soberbia que la devalúa.

  2. Nieves
    Ene 27, 2011 @ 11:36:10

    Siempre pienso que se pasan por fases a la hora de planificar la obra y creo que en muchas ocasiones estas cambian y mutan dentro del mismo proceso. El mismo desarrollo de la obra es abierto, a veces el mismo bioritmo creador tanto interior como exterior del artista, provoca esas situaciones.

    Aún así en el caso de Degás supongo que es una manera de añadir su matiz diferenciador en cada obra, el ingeniar, llamar la atención o el jugar con quien lo observa…

    Curioso este Degás
    Besos

    • Juan Muro
      Ene 27, 2011 @ 16:51:01

      Nieves, voy a contarte una intimidad: yo adoraba de niño a mi tío Alberto porque el me quería de manera especial dado nuestro parecido físico. El pintaba, mal pero disfrutando, y yo dibujaba, bien pero sufriendo. El era un hombre rico que coleccionaba pintura y eso me permitió a mí conocer a pintores y saber de los sufrimientos que provoca el trabajo del arte. Creo que si el desarrollo de la obra fuera abierto, bastaría con dejarnos llevar, pero lejos de esto, la elaboración de la obra se parece más a intentar domar a un toro, es frecuente salir mal parado.

  3. Robert
    Ene 27, 2011 @ 13:14:15

    Me gusta tu frase: “Ni el tiempo ni el esfuerzo que cueste una obra son valiosos. Tampoco lo es el artista…”
    Es lo que decía Wilde con otras palabras: “Hay buena o mala literatura. Eso es todo.” (O algo por el estilo.)
    …¿Puedo expropiártela?

  4. javier
    Ene 27, 2011 @ 22:00:54

    si el pintoresto y absurdo Belusconi, supiera pintar, pintaria bailarinas?
    no creo, no, sinceramente no

    • Juan Muro
      Ene 27, 2011 @ 22:24:25

      No se trata de estar rodeado de chicas más o menos bellas, sino de saber transmitir la belleza a los demás. Caravaggio llamaba gentilhuomo a quienes eran capaces de hacerlo. Il cavaglieri cada día lo es menos.

  5. Nieves
    Ene 30, 2011 @ 21:06:33

    Juan, no había leido tu comentario, perdona porque llego con retraso…

    Hay un libro de Giacometti, “El retrato de James Lord”, me pasaron unas hojas, para mi fue un poco leer sobre la realidad de lo que nos encontramos diariamente, los enfrentamientos, el volver empezar, hasta llegar a encontrarnos a nosotros mismos en la obra, a veces desfallecemos otras seguimos. Creo que no supe expresarme bien, es a esto a lo que me refería, en el sentido de obra abierta…

    Me encanta el ritmo que lleva tu blog… bonita intimidad, gracias por contarla.

    Saludos

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