El jodido trabajo de modelo


L@s modelos en el arte

Esta imagen llamada La visita inoportuna, de nuestro adorado vasco, el cachondo Eduardo Zamacois, ilustra adecuadamente el espinoso tema que hoy tratamos (iba a decir “tocamos”) en elDibujante.com, a propósito de ciertos comentarios que insinúan que en este sitio se tratan demasiados desnudos: Muestra una escena de un pintor que debe dejar su tarea porque alguien con aspecto religioso llama a la puerta mientras la modelo está posando desnuda a solas con el pintor.  El dibujo es tan impresionante que es fácil deducir toda una historia a partir de la escena. De no haber muerto tan joven, Zamacois habria sido tan grande como Goya.

La relación de los pintores con las modelos a lo largo del tiempo ha sido de lo más variada. Conocemos muchos casos en los que no se ha limitado a un asunto estrictamente profesional, aunque en la mayoría de los casos sí que lo ha sido. ¿No es normal que exista sexo entre ambos?, pues no, no lo es. Existe de hecho una situación bastante incómoda debida al desnudo, al menos en los primeros tiempos, y una relación de empleador-subordinado que dificulta el acercamiento.

Quizá la mirada del artista tiene inicialmente una intención encaminada a captar y plasmar la belleza, pero esto es suficientemente ambiguo como nos cuenta tan bien este cuadro de Jean Gerome en el que al finalizar la sesión de trabajo, cuando el escultor está lavándose las manos y mientras la modelo cubre la estatua, es cuando el pintor le mira el culo seguramente por primera vez en la jornada como se lo mira un hombre, no un escultor, y eso que la ha tenido delante desnuda durante todo el periodo de trabajo.

Entre los pintores es muy conocido el chiste del artista que al terminar la sesión de trabajo de pose se acerca a la ventana y ve que su mujer se aproxima al estudio. Como la modelo ya se ha vestido, el pintor le dice ¡Por favor, desnúdate que viene mi mujer!

Y, bueno, nadie dice que no se produzcan encuentros amorosos, como en todos los trabajos, o quizás más, éso de las estadísticas no es cosa nuestra ni muy creíble, pero debemos pensar que no siempre los factores para que se produzcan los líos amorosos son propicios. En muchas ocasiones los modelos son del mismo sexo que el, o la dibujante; o son de muy diferente edad, o lo que interesa mirar no es precisamente la figura humana y la modelo debe estar más que vestida, o es fea y poco agradable, o ….

Quizá el caso más frecuente es el de que el estudio del pintor no es un lugar privado, sino el centro de reuniones de un grupo de personas. Bien es cierto que muchos pintores prohiben que se les vea trabajar pues necesitan mucha concentración, y además en ocasiones los modelos son contratados por organizaciones o escuelas de arte, abiertas a la participación en sesiones de pose de múltiples personas, pero también se da el caso de que el propio estudio del pintor es el centro donde se vende la pintura o donde se juntan grupos de amigos, o intelectuales de distinto pelaje al olor del arte, y a la proximidad del agradable y prohibido desnudo.

Sí podemos decir que el desnudo del (o la) modelo es una prerrogativa del trabajo de pintor o dibujante, pero también una compleja e incómoda situación que choca frontalmente con los tabúes sociales establecidos en cuanto a costumbres y normas de etiqueta, y que convierte a quienes lo practican en sospechosos de un libidinaje que se da por supuesto.

A manera de protesta, Mariano Fortuny, el célebre pintor y dibujante catalán, retrató de esta guisa a Carmen Bastián, una gitana granadina a la que conoció durante su estancia en la ciudad de la Alhambra y de quien quedó prendado. A Fortuny no se le conocen desnudos eróticos más allá de su famosa “Odalisca”, no solían interesarle, además por aquel entonces ya era todo un respetable hombre casado con Teresa, la hija de Madrazo, pero la belleza de esta gitanilla de 15 años que conoció en el Barranco de la Zorra le hizo llegar a entrevistarse con la familia de la chica para pedir permiso y hacerla posar para él, no solo ene este cuadro. Pero en esta obra atípica, la chica se levanta las faldas para enseñar el sexo al espectador en un gesto claramente erótico con el que el pintor llega a demostrar su soberanía total sobre las escenas que pinta, lejos de cualquier limitación de ningún tipo, sean de índole moral, sociales, estéticas o éticas.

El trabajo de modelo está bien pagado, sin duda. Este es un trabajo temporal y extraño de encontrar por lo que no pueden hablarse de precios establecidos, pero una escuela de arte suele pagar, a comienzos de 2011, unos 50 euros por hora, y un amigo pintor que usa modelos de desnudos me dijo hace poco que no suele pasar de los 15 euros por hora, claro que los contratos son de muchas horas al día. Las modelos en el arte cobran bien, pero su trabajo es duro e incómodo como nos muestra Césare Bachi en este bello lienzo de una joven modelo aterida junto a la salamandra. Deben permanecer quietas durante mucho tiempo, lo que hace que los músculos se entumezcan y los huesos duelan, y deben en ocasiones soportar el mal carácter, ya proverbial, de los artistas, quienes, concentrados en su trabajo, no están dispuestos a soportar ligerezas que les perturben.

Pero los casos en los que el pintor y la modelo han acabado siendo pareja son numerosos y muy notorios en la historia de los pintores: Por citar solo algunos, Fra Filippo Lippi, maestro de Boticelli, que ya en cuatrocento italiano debía ser encerrado para trabajar en una torre y que terminó fugándose al campo con su modelo, la novicia Lucrecia Butti. Rafaello terminó ¿muriendo de amor? por la Fornarina. Ya hablamos en este blog de la relación entre Ramón casas y su modelo y mujer Julia Peraire y también vimos como Toulouse Lautrec tuvo una apasionada relación con Suzanne Valadón… En fin, la relación de casos se extiende más allá de la capacidad de cualquier artículo pues esta es una historia interminable, tanto como la belleza y como la relación entre las personas.

El artista, como para Pygmalión, la belleza puede estar dentro de un bloque de piedra o entre las lineas de un lienzo manchado y por eso los trabajará hasta que cobren vida. Tampoco nunca dejará de haber modelos porque  en el modelo el fecto pigmalion se resume en la frase de Eliza Doolittle: “para él yo seré siempre una florista porque él me trata siempre como a una florista; pero sé que para usted puedo ser una señora, porque usted siempre me ha tratado como a una señora.”

 

 

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12 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. cristina
    Feb 11, 2011 @ 09:07:55

    Maravilloso… Me encantan los desnudos… Solo lo he “ojeado” (con el ojo)… Ay que llegue pronto la noche para poder profundizar…

  2. inma
    Feb 11, 2011 @ 10:48:19

    Precioso tema que para los ignotos en la materia nos adentra en este maravilloso mundo del arte. Las obras elegidas me encantan. No dejes de hacerlo … Inma

  3. Cristina
    Feb 11, 2011 @ 15:00:41

    Todo precioso…Los cuadros, los textos, la moralina…
    y sobre todo generoso… Soy perfectamente consciente de tu generosidad… La erudicción amena no es nada facil…. Y nos la regalas casi cada día… Muchas gracias!

    • Juan Muro
      Feb 11, 2011 @ 15:57:57

      Muchas gracias a ti. Con piropos así me pongo ‘colorao’. Yo creo que teniendo lectores como tu es fácil motivarse hacia la erudición.

  4. javier
    Feb 11, 2011 @ 19:02:34

    bueno, yo, ya sólo puedo refutar lo dicho
    Buen finde

  5. jose angel alberes
    Abr 04, 2011 @ 21:50:05

    buenas pinturas

  6. Ruben
    Abr 05, 2011 @ 21:39:29

    Juan
    Excelente trabajo. Estamos en la misma búsqueda. Estaba preparando un articulo similar para mi blog. Si me permites, usaré tu dirección como enlace.

    Un abrazo

    • Juan Muro
      Abr 05, 2011 @ 21:56:40

      Por supuesto Ruben, usa cuanto quieras. Muchas gracias por tus alabanzas. Me gusta también mucho tu blog, lo enlazo.
      Un abrazo

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