El salón de los rechazados


El conficto entre artistas oficiales y malditos


Varias veces nos hemos referido en este sitio a las exposiciones del Salón de París, como si en París hubiera un solo salón donde expusiera el pintor que lo deseara, pero no hemos dicho mucho más al respecto y ya ha llegado el momento de conocer qué era éso, dónde se hacía, quién lo organizaba y quién y cuándo podía exponer, pero sobre todo conocer en qué devino y por qué se provocó un conflicto tan enorme entre los artistas de la pintura, lo que influyó no solo en la creación de otro salón paralelo llamado ‘Le salon des refusés’, sino en la ruptura frontal de las líneas éticas y estéticas que regían las normas y movimientos artísticos del momento.

El 1673 la Real Academia de Pintura y Escultura Francesa (una división de la Academia de Bellas Artes), celebró su primera exposición de arte semipública en el célebre Salon Carré (Salón Cuadrado) del Louvre. Esta exposición tuvo mucha influencia entre los artistas y comerciantes de arte, tanto que comenzó a repetirse cada ciertos años, utilizando diferentes edificios oficiales. Durante al menos 200 años, la exposición en el Salón era esencial para cualquier artista que pretendiera triunfar, no solo por la escasez de sitios donde exponer, sino porque conseguir incluir alguna obra en el catálogo era símbolo del favor real.

A partir de 1725 el Salón se celebró siempre en el Palacio del Louvre, y fue a partir de entonces cuando comenzó a llamarse el “Salón de París”. El 1737, las exposiciones se hicieron públicas, y se celebraron primero anualmente, después cada dos años en los años impares. Comenzaban el 25 de agosto y duraban varias semanas. El 1748, se introdujo un jurado cuyos miembros eran artistas reconocidos.

Desde ese momento el Salón obtuvo una influencia sin discusión y la afluencia de artistas fue tan enorme que pronto no había sitio para que pudieran exponer todos, todas las paredes estaban llenas de cuadros, desde abajo hasta arriba, y esto era motivo de conflicto pues los cuadros debían ordenarse por orden alfabético, pero si el cuadro era de pequeño tamaño y estaba en la parta alta de la pared, entonces no se veía, por lo que este sistema favorecía a los cuadros de gran formato.

Los catálogos impresos de los Salones eran documentos de primera magnitud para los historiadores del arte. Las descripciones críticas de las exposiciones publicadas en los diarios marcan el comienzo de un nuevo oficio: Crítico de Arte. Estas son solo algunas de las muestras de la enorme influencia del Salón de París, que inevitablemente comenzó poco a poco a restringir la admisión de obras, a pesar de lo cual la Revolución Francesa abrió la exposición a artistas extranjeros.

En siglo XIX , la idea de un Salón público se extendió a una exposición con jurado patrocinada por el gobierno de la nueva pintura y escultura, celebrada en grandes salones comerciales a los que el público podía acceder con una entrada. La jornada inaugural era un gran acontecimiento social, y proporcionaban el tema a caricaturistas de periódicos como Honoré Daumier. Charles Baudelaire y otros escribieron críticas de los Salones. En 1849 se introdujeron medallas.

 

Este año, otra vez Venus (Daumier)

Los jurados, cada vez más conservadores y academicistas, no se mostraban receptivos a los pintores impresionistas. Las obras eran normalmente rechazadas, o si las aceptaban, las situaban en lugares desfavorables y hay que tener en cuenta que como los impresionistas solían salir a pintar al campo, sus obras no eran tan grandes como las que podían hacerse en la comodidad del estudio.

Cada año se rechazaban más obras, a veces por el conservadurismo del jurado, otras por los escándalos que provocaban los cuadros en la pacata moral de la sociedad de entonces. En 1863, el jurado del Salón rechazó un número muy alto de obras. Como resultado hubo protestas, en particular de los expositores individuales que habían sido rechazados. La obra más notable de entre ellas fue una bastante escandalosa de Manet, (de la que hablaremos otro día) quien esperaba ser admitido pues el año anterior había obtenido medalla en el Salón. Las críticas de los artistas achacaban falta de transparencia en la selección y de democracia en la organización.

Dibujo satírico de un periódico parisino de 1863 en el que se lee, "Los encargados de transportar las pinturas de Manet, habiendo cometido la imprudencia de olvidar cubrirlas con un velo"

Para probar que los Salones eran democráticos, Napoleón III instituyó el Salon des Refusés (Salón de los Rechazados), donde expondrían todos aquellos que el Salón había rechazado ese año. Se inauguró el 17 de mayo de 1863, marcando el nacimiento de la vanguardia contra el criterio que regía en la  admisión de obras, que se hacía ‘en mase‘ por votación entre los miembros del jurado, formado por 24 pintores académicos y muy conservadores, quienes levantaban la mano o el bastón cuando consideraban que una obra merecía ser expuesta:

Los impresionistas celebraron sus propias exposiciones el 1874 , 1.876 , 1.877 , 1.879 , 1880 , 1881 , 1882 y 1.886. Pero hay que aclarar que Édouard Manet nunca expuso con los impresionistas, (en realidad él nunca fue impresionista, a pesar del mutuo respeto que se profesaban) sino que siguió mostrando sus obras en el Salón oficial, cuando le dejaban.

Primer catalogo del Salón des Refusés

El 1881 el gobierno retiró el patrocinio oficial al Salón de París, y un grupo de artistas organizaron la Société des Artistes Français para que se hiciera cargo de la muestra. En diciembre de 1890, el líder de la Société des Artistes Français, William-Adolphe Bouguereau propagó la idea de que el Salón debía ser una exposición de artistas jóvenes, aunque no premiados. Ernest Meissonier, Puvis de Chavannes, Auguste Rodin y otros rechazaron su propuesta y se escindieron. Crearon la Société Nationale des Beaux-Arts y su propia exposición, pronto (desde 1899 ) llamada el Salón también, oficialmente, Salon de la Société Nationale des Beaux-Arts , y abreviadamente, Salon du Champs de Mars.

En 1903, en respuesta a lo que muchos artistas de la época sentían que era una organización burocrática y conservadora, un grupo de pintores y escultores liderados por Pierre-Auguste Renoir y Auguste Rodin, organizaron el Salón de Otoño (Salon d’Automne), que continúa con su actividad hasta nuestros dias. Este es su carel del pasado año:

 

 

 

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4 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Fina
    Mar 01, 2011 @ 17:15:04

    ¡El Salón de los Rechazados! Es decir, La Corte de los Milagros de los artistas. C’est Paris, mes amis!

    • Juan Muro
      Mar 01, 2011 @ 19:20:34

      Pues sí, en algún sentido lo era, aunque esta corte no estaba poblada por muchos mendigos, ya vemos que Manet, por ejemplo era rico, y en el fondo no solo Napoleón III lo instituyó sino que los comerciantes de arte estaban ojo avizor a ver qué diablos hacían esos desarrapados, que ‘la pela es la pela’, hasta en París.

  2. Alfaguirrez
    Mar 06, 2011 @ 20:52:50

    Hola de nuevo, Juan:
    Antes de que este artículo se pierda por ahí abajo, quisiera hacer un par de recomendaciones bibliográfica, al hilo de lo que aquí cuentas.
    Se trata de dos libros de Emile Zola, que en buena medida contribuyeron a que el Impresionismo fuera posible y que retratan perfectamente el ambiente de la época, con sus altibajos y sus muchísimas miserias.
    El primer libro es “Escritos sobre Manet”, una recopilación de artículos periodísticos en defensa del artista, que sirvió, más que para redimir al genio maltratado, para abrir las puertas de otros artistas que se sumaron a la corriente sin dejar de arrojar tomates contra Manet (“a río revuelto…”).
    El otro es “La obra”, trágica y dramática novela que retrata la vida de un pintor que puso todas sus ilusiones y sus esperanzas en llegar a lo más alto, y que fue el motivo de que Cézanne y Zola no volvieran a dirigirse la palabra, a pesar de ser amigos desde la infancia.
    Dejo aquí abajo los enlaces, al tiempo que recomiendo la lectura de las “Cartas a Theo”, puesto que la vez anterior se me pasó, y ya que no creo que exista un retrato mejor de Van Gogh.

    Saludos.

    Alfaguirrez.

    http://www.casadellibro.com/libro-escritos-sobre-manet-/1708299/2900001385339
    http://www.casadellibro.com/libro-la-obra/1210697/2900001266507

    • Juan Muro
      Mar 06, 2011 @ 21:21:56

      Gracias por tus recomendaciones, Alfaguirrez, yo pienso seguirlas y leer ambos libros. De Manet tengo pendiente la publicación de varias cosas, como es lógico pues en realidad aún no le he dedicado un post a él solito, pero no quiero avanzarlas para que no se malogren.
      Un abrazo

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