El hecho de crear


Júpiter, Mercurio y La Virtud

Dosso Dossi 1522-1524

Esta imagen de Giovanni Luteri, al que trescientos años después de su muerte algún cachondo comenzó a llamar Dosso Dossi, ya que Dosso es un lugar cercano a Ferrara, ciudad natal del pintor, y con ese nombre se ha quedado, también es conocida con el nombre de “Zeus, Hermes y La Virtud”, dependiendo de los gustos (grecos/latinos) del crítico en cuestión, nos habla de algo que nos concierne en este blog, el hecho de crear algo original, pero para ello hay que saber interpretarla, motivo por el cual existen los expertos en pintura y dibujo, aunque en este caso más vale saber de mitología que de arte si uno quiere enterarse de qué va el cuento. Y el cuento cuenta lo que sigue:

Tres figuras ocupan la escena. A la del centro la reconocemos con facilidad porque tiene un casco alado y también alas en los tobillos, y además porta el caduceo (una rama de olivo trenzada que distinguía en Grecia a los mensajeros), por lo tanto representa a Mercurio (Hermes) el golfo del Trimegistro, tres veces grande, un dios bastante disoluto y ligón. La figura de la izquierda es la de un hombre vestido de túnica y pintando un cuadro, sería difícil identificarlo si no tuviera en sus pies algo parecido a una sierra forestal con llamas, que no es sino un rayo, y por ello se refiere a Júpiter (Zeus), dios de dioses y generador de vida, que en esta ocasión está pintando. Por último, por la derecha entra una achaparradita de brazo ancho a la que no le pueden sobrar más guirnaldas, lo que viene a ser la virtud.

Esta es la escena mitológica que sigue a la pugna entre la Virtud y la Fortuna. Angustiada, la virtud recurre a Júpiter, pero Mercurio interviene y le manda callar: Los dioses están ocupados creando vida. En esta ocasión Júpiter ha dejado las armas y ha tomado el pincel y el tiento. Seguramente su cara se corresponde con la del pintor, aunque no tenemos manera de verificar esta sospecha, tan orgulloso de sus colores que nos muestra la paleta para enseñarnos sus carmines y bermellones, de los que hace uso y hasta  abuso.

No es de extrañar, un pintor debía tener profundos conocimientos para conseguir los pigmentos de color en el Renacimiento y profunda curiosidad para saber de antiguas leyendas mitológicas y trasladarlas a su tiempo. En esta alegoría, Júpiter crea dentro de la creación: Para el dios de dioses la naturaleza es su lienzo, y en ella dispone a los seres vivos, pero aquí tiene un lienzo de tela y en el dibuja tres mariposas, que a medida que se alejan del pincel van cobrando movimiento y perspectiva. Dosso ha utilizado las mismas herramientas que el dios para acabar el cuadro, su arte es divino y su esfuerzo se ennoblece al enmarcarse en el entorno mitológico dentro de un paisaje idílico en el que un arco iris mal conseguido separa la luminosidad celeste a ambos lados del lienzo, como se separan el día de la noche.

Y luego están los gestos que ayudan a interpretar, que hablan sin palabras. Zeus abstraído estira el cuello adelantando la barbilla, lo que le ayuda a concentrarse en su obra, mientras Mercurio se lleva el dedo índice a la boca para señalar silencio y prohibir las molestas palabras de la quejumbrosa virtud y sus preocupaciones terrenales. Nada de molestar al dios con asuntos menores, nada es tan importante como crear, nada debe interrumpir ese proceso mágico solo reservado a los dioses.

Curioso lenguaje éste de los pintamitos del Renacimiento italiano, críptico, herético y oculto, difícil de leer y largo de explicar, pero bello y profundo, siempre en torno a ideas sencillas y verdaderas. Ya Leonardo había mantenido que EL ARTE era ‘cosa mentale’, que no era artesanía, por más destreza que requiera del dibujante, y ahora Dosso nos dice que cualquier interrupción a la visita de las musas puede dar al traste con la obra.

Y esta idea sencilla evoluciona hasta contarnos que el arte es creación en otra de sus obras, la alegoría de la Música, una composición que debe leerse, al contrario que la presente, de izquierda a derecha y que nos narra la conocida anécdota de Pitágoras que, oyendo el repicar del martillo de Tubalcaín, estableció el tono de la música, y tras ello el orden matemático que rige la composición del universo:

Tres personajes en cada imagen, suficientes para mostrar la evolución de un acto creativo. Tres mariposas que pasan del boceto de linea a la perspectiva real que cobrarían fuera del lienzo. Tres golpes de yunque suficientes para captar el tono y el ritmo de la música que ya no es solo sonido y que encierra dentro el secreto del círculo, del triangulo y con ellos el del propio universo.

La acción está implícita, aunque es invisible como la resonancia de las notas del yunque. La causa fue un rebote del martillo listo para atacar de nuevo. Los sonidos musicales se unieron en un círculo o un triángulo, como pentagramas que simbolizan las progresiones en el tiempo y las reglas de juego establecidas por Pitágoras. Por supuesto, nada cambia en el cuadro estático de no ser que sepamos ver cómo se van creando cada una de sus mariposas. Si por el contrario escuchamos música, podemos detectar un tipo de movimiento en el flujo de la melodía a través del tiempo. La aristotélica “Problemata”, impresa por primera vez en 1498, había tratado de resolver nuestra pregunta:

    “¿Por qué es el sonido la única sensación que excita los sentimientos? Incluso la melodía sin palabras tiene sentido. Pero este no es el caso para el color, ni para el olor, ni para el sabor. ¿Es porque ninguno tiene el movimiento que el sonido despierta en nosotros?.
    Porque estos movimientos estimulan la acción, y esta acción es el signo de sentimiento. “
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2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Miroslav Panciutti
    Mar 02, 2011 @ 17:26:35

    Hola Juan. Acabo de leer el comentario que has dejado en mi post sobre el Braghettone y decirte que, por supuesto, puedes copiarlo en tu blog, lo cual no sólo no me molesta sino que me agrada (todo lo que escribo en mi blog está disponible libremente para quien quiera usarlo, siempre que se cite la autoría y se haga sin fines comerciales).

    De paso aproveho para echar un vistazo a tu blog, al que volveré con más tiempo. Un saludo.

    • Juan Muro
      Mar 02, 2011 @ 19:04:30

      Muchas gracias, Miroslav, no solo aprovecharé y publicaré tu precioso post, sino que enlazaré tu blog al mío, creo que son de la misma onda. Estaba casi seguro de tu aprobación, pero considero de buena educación pedir permiso antes de republicar lo que no sale de mi mano, ¿no crees?.
      Un saludo

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