La leyenda del invento del Óleo


Jan Van Eyck, el dibujante que inventó el óleo

En este posible autoretrato de Jan Van Eyck, algunos críticos dicen que lo importante para el pintor no era su autoretrato, sino el turbante en el que está 'embutido' el rostro, que parece haberse pintado fuera de su cara, apoyado sobre un soporte, como quien pinta un bodegón.

Todo lo que te voy a contar ahora está puesto en duda, porque pasó hace mucho y los documentos que lo demostrarían son demasiados pocos, a pesar de lo cual no son inventos, sino deducciones y firmes creencias de algunos expertos, aunque nosotros, en aras de la ortodoxia, llamaremos a esta historia leyenda: A mí me gusta creer que un día de 1410, al norte de Bélgica, en la preciosa ciudad flamenca de Brujas, la capital de Flandes Occidental, un joven dibujante de veinte añitos llamado Jan Van Eyck, hermano y primo de pintores, que había estudiado en Francia haciendo miniaturas medievales (estamos en la última étapa del arte gótico), bueno pues el chico intentando secar un cuadro al sol, que había sido pintado con temple al huevo y tratado con aceites, tal como ya vimos que pintaba Giotto y todos los pintores hasta entonces, se llevó una desagradable sorpresa al contemplar que tras dos días de exposición solar la pintura se había cuarteado. ¡Menuda faena!

Nos cuenta esta leyenda que desde aquel día el joven Juan (Jan) no paró hasta encontrar un aceite que funcionara mejor. Y al parecer estuvo experimentando durante muchos meses refinando los aceites, tratando de sustituirlos por mantecas y barnices, pero…nada, cuando no se oscurecían los coolores se le cuarteaba la pintura y se desconchaba saltando pedazos desprendidos de la tabla. Durante este proceso investigador Jan descubrió el llamado Aceite Negro cociendo el aceite de linaza con carbonato de plomo a un 10 por ciento y dientes de ajo como catalizador. Se obtiene un aceite espeso que se filtra cuando se decanta (precipita) el carbonato de plomo que aparece como gris plomizo. Este aceite negro se puede decolorar y convertir en rubio batiéndolo con agua oxigenada. Hoy su venta está restringida porque es altamente tóxico.

 

De la preciosa planta del lino extraemos la fibra para la tela de los lienzos, y la semilla, a la que llamamos linaza, para hacer aceite.

Por fin Van Eyck comprobó que si mezclaba un poco de “barniz blanco de Brujas” con aceite de linaza, obtenía una mezcla que permitía a sus pinturas secarse a la sombra sin ninguna dificultad y así no se estropeaban. Investigadores posteriores han identificado ese “barniz blanco de Brujas” con la “esencia de trementina”, “esencia de petróleo” o aguarrás que todo ello es lo mismo, un líquido que se extráe de destilar una resina oleosa de algunas coníferas y que usamos hoy para disolver y secar nuestros colores al óleo.

 

Resina del Pino Pinaster, que una vez refinada mediante destilación, la llamamos Trementina

Jan Van Eyck empezó entonces a pintar con aguarrás y aceite de linaza mezclando con ellos los mismos pigmentos que usaba para pintar al temple (es decir pigmentos de polvos minerales) y comprobó que los colores resplandecían mejor, osea que su intensidad de color se mantenía,  que dependiendo de la cantidad de aguarrás que les pusiera secaban antes o después (cuanto más aguarrás, antes secaban), pero también que podía aplicar veladuras magras (sin aceite) o grasas (con más aceite que aguarrás), y que incluso cuando estaban aplicados los colores en la tabla, antes de secarse, podía seguir mezclándolos si usaba otros pigmentos en el pincel,  y que, sobre todo, se secaban a la sombra bastante bien sin perder ni variar su color.

Había nacido el mejor método para pintar. Jan Van Eyck inventó la pintura al Óleo.

Con cuidado, por favor: manejamos productos tóxicos.

El aguarrás en un líquido incoloro o un poco amarillento, con cierto olor a pino. Es menos denso que el agua (0,85-0,86) con la que no se mezcla y emite vapores inflamables a partir de los 33ºC (así que tiende a evaporarse), sin embargo para entrar en ebullición le hacen falta 154 ºC en condiciones normales. Es Inflamable, nocivo por inhalación e ingestión y en contacto con la piel puede producir alergia. Además es tóxico para los peces y las algas. No es adecuado verterlo al sistema de alcantarillado o al suelo. El aguarrás debe ser considerado un residuo peligroso y desde el punto de vista ambiental debemos buscar la reducción de su uso, la reutilización y su correcta canalización. El aguarrás podemos reutilizarlo si después de usarlo para lavar una brocha con pintura, lo dejamos reposar un tiempo para que las partículas de pintura precipiten al fondo y luego lo colamos. Conviene que lo sustituyamos en nuestros quehaceres pictóricos por otras mezclas de hidrocarburos como el aguarrás mineral o white spirit, un poco (poquito) menos agresivos con el medio ambiente.

En cuanto al aceite de linaza, (de semillas de lino), básicamente es beneficioso para la salud, aunque dependiendo de su manipulación pudiera resultar tóxico (si proviene por ejemplo de aceite negro batido). También debemos tener extremo cuidado en su reciclaje siguiendo las normas que usamos habitualmente con el resto de aceites domésticos.

Por lo demás, podemos pintar cuanto queramos con estos productos y técnica, que si preparamos nuestra base bien y seguimos la regla de “graso sobre magro”, nuestra pintura durará estable centenares de años.

 

Anuncios

2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Sandra
    Abr 02, 2011 @ 04:20:35

    Juan este espacio es magnífico, te felicito

A %d blogueros les gusta esto: