El impresionismo ruso


Apollynariy Mikhailovich Vasnetsov

Había en Rusia un pintorazo al que todo el mundo respetaba y admiraba, se llamaba Viktor Vasnetsov. Era la pera pintando historias, a veces fantásticas, a veces legendarias. El emperador se sentía fascinado por su arte y le encargaba unos cuadros enormes y muy caros, y además los pintores le envidiaban y le hicieron Académico del Arte y catedrático de la principal escuela de Bellas Artes del País. Viktor, de quien ya tendremos tiempo de ocuparnos aquí, tenía un hermano pequeño, Apollinariy Mikhailovich, ‘Polly’, (1856-1933), que casi siempre andaba ocupado en sus cosas, y la mayor parte de las veces sus cosas eran salidas al campo con su caballete y sus pinturas. Era una buena persona, pero poco sociable, y no le gustaban los temas épicos y rimbombantes que trataba su hermano en la pintura, el prefería pintar lo que veía antes que lo que imaginaba, en concreto le encantaban los paisajes, así que no tenía demasiados encargos pictóricos, por éso cuando su hermano le pedía ayuda, era como si uno de sus principales clientes llamara a su puerta:

Pronto Polly fue todo un experto en pintura. El ya había estudiado junto a otros compañeros en la Academia, como Polenov, Ilya Repin, que le abrieron los ojos de lo que estaba pasando en la pintura del centro de Europa, y tras graduarse, harto de realizar ilustraciones mal pagadas para revistas, comenzó su periplo por Alemania, Francia e Italia, donde conoció de primera mano a muchísimos pintores y alucinó con los nuevos y descarados artistas que pintaban sin prejuicios con aire muy fresco e intuitivo, rompiendo con el neoclásico que todavía imperaba en las encorsetadas cortes europeas y cuya estricta técnica había matado la espontaneidad y la pasión del artista.

A su vuelta a la Unión Soviética, Polly traía un estilo supermoderno al que en el sur llamaban impresionismo. Sus paisajes eran reconocidos no solo por la crítica especializada y por sus compañeros pintores, sino por el público al que gustaba el arte, básicamente los aristócratas y burgueses de la Corte Imperial de los Romanov.  Pero tras la Revolución de los Soviets, los artistas eran sospechosos de corrupción ideológica y burguesa, así que Polly tuvo que dedicarse a hacer otros tipos de trabajos pictóricos de campo, centrados en las grandes reconstrucciones de palacios que hubo que acometer después de la guerra y de las excavaciones arqueológicas que se realizaron en aquella época en el centro de Moscú.

En aquella época su arte se vio influido por el paisaje urbano, pero en gran medida por no ser perseguido, comenzó a salir de Moscú siempre que podía y realizó una enorme serie de paisajes de la Unión Soviética que no solo tuvieron una aceptación inmediata, sino que le llevaron a ser nombrado, como su hermano mayor, Académico de honor de la Real Academia de Bellas Artes de Moscú, donde comenzó a dar clases de Paisajismo Histórico.

Vasnetsov sabía captar la esencia de cada paisaje para plasmar los diferentes ecosistemas de su enorme país, así que igual pintaba la Taiga que la Estepa , los Urales o el Territorio del Norte, pero en cada uno de ellos hacía un inteligente ejercicio de abstracción para captar las diferentes luces y las distintas composiciones, muchas veces conseguidas solo en base al color. En especial era capaz de pintar los grandes espacios abiertos como nadie había conseguido hacerlo hasta entonces. Las imágenes que mostramos no dan idea de ello, porque hay que verlas a tamaño natural y a su distancia adecuada, pero la sensación de grandiosidad que trasmiten sus paisajes es algo comentado unánimemente.

Este cuadro, llamado Patria, es para mi una de sus grandes obras, en el se aprecia la sombra de las nubes sobre el terreno cultivado, pero es tal la soltura en la pintura de las flores y de los aperos, del campesino de la izquierda o de la bruma del fondo que uno cree estar mirando por la ventana en una mañana de bruma fresca. A pesar de lo cual sus mayores éxitos son  de paisajes en los que los colores destacan especialmente y además representan algún monumento identificable:

Toda una lástima que este artista, solo equiparable por su manera de trabajar a Vincent Van Gogh, sea tan desconocido en el sur de Europa. Quizá ahora que el Museo del Prado y el Hermitage colaboran tan estrechamente, tengamos ocasión de saborear alguna obra de este genio, cuyo nombre casi pasa desapercibido por la grandeza de su hermano, algo que afortunadamente no solo no sucedió, sino que incluso sus sobrino, de su mismo nombre, fue otro gran pintor y crítico de arte ruso, recientemente fallecido.

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4 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. catalina sanchez buendia
    Mar 29, 2011 @ 10:27:03

    Doy las gracias, señor muro por estos trabajos que nos brinda, el cual sin usted creo no sería posible, de ver estas historias, junto con la belleza, que acompañan a sus trabajos y cultura…. Gracias señor Juan: sebe soy admiradora, de sus trabajos. Pd. en el anterior no pude entrar al comentario, y hoy le digo lo mismo que fue admirable. saludos.

    • Juan Muro
      Mar 29, 2011 @ 11:42:25

      Muchas gracias Kathy, me encanta que os gusten las historias del arte y de los artistas. En realidad no tengo mucho mérito, porque son muy agradecidas, son todo belleza y así es fácil.
      Saludos

  2. Cristina
    Mar 30, 2011 @ 03:20:26

    Quisiera tener más vista y sobre todo más tiempo e ir abriendo ventanita tras ventanita para disfrutar de tanta belleza que nos ofreces casi cada día tan generosamente…
    A ver si en la próxima reencarnación…

    Gracias, gracias, gracias!

    • Juan Muro
      Mar 30, 2011 @ 06:57:41

      Dicen los hados que con seis hijos no tienes lugar para más belleza, pero que, sí, te harían falta otras tres vidas, je, je. Y yo, rollo suficiente tengo para llenártelas de ventanitas, no creas.

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