El arte ‘reeducado’



Zhao Guojing y Wang Meifang

Hablamos hoy de dos pintores chinos que vivieron en sus carnes la pesadilla de la reeducación a la que les sometieron los poderes comunistas chinos. Como consecuencia de la revolución Cultural, las pugnas internas en el Partido Comunista Chino por el control de la Guardia Roja produjeron el cierre de muchas universidades y escuelas estatales  en China. El temor a los millones de jóvenes desocupados, hizo que Mao emitiera una orden que decía: “Es muy necesario que los jóvenes del pais vayan al campo, desde las montañas hasta los pueblos, a reeducarse junto a la población campesina“. Esta orden, conocida como “xiaxiang shangshan“, (“desde las montañas hasta los pueblos”), produjo uno de los mayores dramas históricos ocultos del siglo XX.

Durante los años 1966, 1967 y 1968, casi todos los universitarios y estudiantes de secundaria chinos fueron enviados al campo, dando lugar a  que dieciseis millones de personas fueran evacuadas de las zonas urbanas e instaladas en provincias totalmente rurales, tan remotas como Yunnan , Quzhou , Hunan , Mongolia Interior y Heilongjiang.

El periodo de tiempo del movimiento de personas para su reeducación fue de unos 20 años (comenzó a partir de mediados de los años 50 y terminó a mediados de los años 70), y se vieron involucradas en esta tragedia algo más de veintidós millones de personas.

Este programa de reeducación antiburguesa había sido ensayado previamente, en la década de los 50, con aproximadamente 1,2 millones de personas, pero tras la Revolución Cultural fue muy acelerado por el programa xiaxiang shangshan.

A pesar de que la propaganda oficial produjo innumerables carteles en los que se observaba la permanente felicidad de la población campesina y de la desplazada, en realidad los estudiantes graduados y los de escuelas secundarias fueron recibidos por los campesinos de manera bastante distante y vistos como una peligrosa competencia en sus lugares de destino, pues ni eran valorados por su fuerza ni por su aportación laboral a la unidad familiar. Muchos de ellos fueron rechazados y tuvieron que comenzar de cero, solos y sin medios materiales, aislados en zonas de frontera.

Lógicamente el devenir de esta ingente masa de población fue muy dispar, hubo de todo: Muchos estudiantes no pudieron adaptarse a las nuevas condiciones de vida y murieron, otros se resignaron y permanecieron en los lugares de reasignación, y otros consiguieron volver a las ciudades a partir de la década de los setenta y encontrar una nueva forma de ganarse la vida.

Este fue el caso de nuestra pareja de pintores, hoy felizmente casados. Él es Zhao Guojing, nacido en 1950 en Jingxian, provincia de Hebei, fue uno de los jóvenes urbanos que fueron enviados a reeducarse en el programa xiaxiang shangshan. Se unió a una unidad militar de regeneración rural en la provincia de Heilongjiang en 1968. Al acabar la pesadilla, en 1973, entró en la Academia Nacional de Arte de Tianjin, en la Sección de Capacitación de Pintura.

Después de su graduación en 1976, fue contratado por la empresa Tianjin Fine Arts Publishing House, una de las empresas de artes gráficas más grandes del mundo, donde ahora es miembro del Comité de Dirección.

Zhao no solo se especializó en la pintura figurativa siguiendo la tradición de pintores tan antiguos como Utamaro y otros maestros cuya influencia llegó a afectar profundamente a los impresionistas franceses, sino que  es también un reconocido publicista y dibujante de comics.

Ella es Wang Meifang, nacida en 1949 en Beijing (Pekin). Se graduó de la escuela intermedia adjunta a la Academia de Arte de Central en 1969. Fue también enviada a la reeducación, igual que Zhao y pasó diez años de recuperación en una unidad militar de zonas rurales, donde se dedicaba a la cría de animales, aunque continuó el diseño en su tiempo libre. En 1979, fue trasladada a la Tianjin Industrial Art Design College.

Zaho y Wang están casados y en la actualidad son dos reconocidos artistas que colaboran muy frecuentemente en sus obras, pues ambos no solo son pintores figurativos, sino que guardan un estilo muy parecido.

La serenidad de sus rostros femeninos, la orientalidad clásica del enmarque paisajistico de las figuras que retratan, la sobriedad de su color y el equilibrio de sus composiciones hacen de sus obras auténticas joyas que han sobrevivido a los largos años de penuria que sus autores han debido afrontar.

 

Wang Meifang

Zhao Guojing

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4 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Cristina
    Abr 04, 2011 @ 18:10:44

    Maravilloso! Gracias….

  2. Anna
    Abr 04, 2011 @ 19:18:30

    Me parece una pintura ademas de hermosa, muy relajante

    • Juan Muro
      Abr 04, 2011 @ 19:40:12

      Lo es, pero en occidente el arte NO puede ser meramente decorativo, no entendemos que la imagen transmita un mensaje si es solamente plácida, así que no sé si la estás piropeando.
      `8¬]

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