El impresionismo ruso


Apollynariy Mikhailovich Vasnetsov

Había en Rusia un pintorazo al que todo el mundo respetaba y admiraba, se llamaba Viktor Vasnetsov. Era la pera pintando historias, a veces fantásticas, a veces legendarias. El emperador se sentía fascinado por su arte y le encargaba unos cuadros enormes y muy caros, y además los pintores le envidiaban y le hicieron Académico del Arte y catedrático de la principal escuela de Bellas Artes del País. Viktor, de quien ya tendremos tiempo de ocuparnos aquí, tenía un hermano pequeño, Apollinariy Mikhailovich, ‘Polly’, (1856-1933), que casi siempre andaba ocupado en sus cosas, y la mayor parte de las veces sus cosas eran salidas al campo con su caballete y sus pinturas. Era una buena persona, pero poco sociable, y no le gustaban los temas épicos y rimbombantes que trataba su hermano en la pintura, el prefería pintar lo que veía antes que lo que imaginaba, en concreto le encantaban los paisajes, así que no tenía demasiados encargos pictóricos, por éso cuando su hermano le pedía ayuda, era como si uno de sus principales clientes llamara a su puerta:

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