Henri Toulouse-Lautrec, el amigo de las putas.


Henri Toulouse-Lautrec nació en Francia, en Albi,  el 24 de noviembre de 1864, hijo de un matrimonio entre dos primos hermanos de una familia aristócrata, costumbre ésta de la endogamia, practicada con asiduidad para evitar la disgregación del patrimonio y que posiblemente fue la causa de la muerte del hermano menor de Henri y de que él mismo fuera un chico enfermizo y débil.Cuando tenía diez años comenzó a desarrollar una enfermedad que le afectaba los huesos. La enfermedad que padecía Henri era totalmente desconocida en el siglo XIX, la picnodisostosis, un desorden genético provocado por la consanguinidad de los padres que afecta al desarrollo de los huesos. A los catorce años tropezó y se fracturo el fémur izquierdo, y al poco tiempo volvió a tropezar y se quebró el derecho, ambas fracturas nunca soldaron bien, y sus piernas no volvieron a crecer, pero sí lo hizo el resto de su cuerpo, por lo que con apenas metro y medio de altura, su desproporción física se hizo evidente y le ocasionó graves problemas y traumas.


Desde niño siempre mostró interés por el arte, cantaba todo el día, estudiaba inglés y latín y demostraba mucha afición por el dibujo, así que sus padres le pusieron un profesor particular, años más tarde se inscribiría en una academia de arte del pintor Fernand Cormon. donde conocería a Vincent Van Gogh, pero ésta fue toda su formación no autodidacta. Sus padres se separaron cuando Henri tenía diez años, y eso le afectó bastante. Su madre era absorbente y sobreprotectora, y Henri creó un vínculo dependiente con ella. Su padre, el conde, era en cambio un sibarita extravagante, que gustaba de organizar reuniones en las que solía travestirse para ostentar su lujosa y extravagante colección de atuendos. Además era cazador, y Henri a causa de su pobre salud no podía seguirlo en esos menesteres a pesar de que lo admiraba. Su padre comenzó a rechazarlo porque no podía asumir que su tullido hijo no le siguiera en las cacerías.


Cuando decidió ser pintor, contó con el apoyo de su tío Charles y de unos pintores amigos de la familia, como Princetau, John Lewis Brown y Jean-Louis Forain, así que se fue a vivir a París en 1881. Su formación empieza en 1882 con Princeteau, un pintor animalista  que le aconseja inscribirse en el estudio del pintor académico Léon Bonnat. Allí se ejercita, sobre todo en la disciplina del dibujo, pero Bonnat clausura sus cursos y Toulouse decide entrar en la academia privada de Cormon en 1883.

Allí coincide con algunos pintores de su edad que intentan desarrollar el legado impresionista, sobre todo con Émile Bernard y Vincent van Gogh, del que hace un retrato y con el que traba gran amistad.

En 1884, Lautrec  vivía en el19 de la Rue Fontaine, como subarrendatario de los Grenier, en la casa contigua en la que hasta 1891 tuvo su taller Edgar Degas, donde le conoció y profesó su admiración. Allí conocerá a Suzane Valadon, la modelo con la que mantiene una relación más duradera y que le llama su “terrible Marie”. Independiente, bohemia, libertina, mentirosa y bebedora empedernida. Se cuenta que muchas noches, al volver de sus sesiones de trabajo y de divertirse con algunos amigos por las tabernas del viejo Montmartre, encontraba en su puerta un ramito de flores con una nota de Lautrec que decía: “Vale por unos vasos de absenta”. Puedes leer la vida de Suzanne Valadon aquí.

Por admiración al pintor, por compasión hacia el “genial gnomo” y por interés puramente material, Valadon enseguida no sólo se convirtió en su modelo, sino especialmente en su amante.

Durante dos años convivió con Lautrec, acompañándole a todas partes. Una relación tempestuosa, llena de alcohol y de mentiras por parte de la modelo, que finalmente se rompió cuando le pidió que se casara con ella, amenazándole con suicidarse si se negaba a hacerlo. Cuando Lautrec descubrió que había sido un falso intento, un engaño más, la dejó para siempre en 1888.

Aunque la estancia en la Rue Fontaine es breve, el contacto con la obra de Degas resulta definitivo para la orientación de su obra.


Por estos años, Toulouse empieza a frecuentar los cabarets y cafés cantantes de París y se familiariza con la bohemia artística polarizada en torno a Montmartre.

Los cuadros de 1886 y 1887  empiezan a acusar su interés por los temas que le harán famoso, así como una pincelada fragmentada y nerviosa que delata sus contactos con el incipiente posimpresionismo. Sólo participa en exposiciones colectivas en París y provincias -a menudo con seudónimo- hasta que, en 1888, es invitado a participar en la de Los Veinte en Bruselas; este grupo acogía las más avanzadas tendencias de la pintura y las artes industriales en toda Europa.

Toulouse será asiduo de sus exposiciones anuales hasta 1897, .cuando el grupo había pasado a denominarse La Libre Esthétique, certificando así sus vinculaciones con el modernismo. Sus éxitos en Bélgica y la amistad con su hermano le valen el interés de Theo van Gogh, que toma en depósito algunos cuadros para las galerías Baussod & Valadon y Goupil, para las que trabaja sucesivamente. Lautrec seguirá vinculado a esta última galería, gestionada después por su amigo de infancia Maurice Joyant.


En 1889 se inaugura en París el Moulin Rouge, que expone junto a su puerta una escena de circo pintada por Toulouse. El nombre del pintor y el del cabaret quedarán unidos en el cartel que el primero realiza para el establecimiento en 1891. Ya aparece en él la Goulue, su bailarina estelar, cuya figura se reitera en otros cuadros y carteles.


Todavía en 1895, cuando en plena decadencia se establece en una barraca en la Foire du Tróne, será Toulouse el encargado de decorarla.


Todas las grandes estrellas del cabaret y el café concierto en París desde 1890 aparecen en la obra de Lautrec, aunque las más habituales fueron Jane Avril –la que más apreciaba su obra- e Yvette Guilbert, a la que consagró un álbum entero de litografías en 1894.

Además del Moulin Rouge, Lautrec frecuentó otros locales, como el Jardin de Paris o el Divan Japonaise.

Tampoco hay que olvidar a Aristide Bruant, un cantante de tendencias anarquistas que le introdujo en el mundo de Montmartre y para el que realizó algunos de sus más célebres carteles.

Los espectáculos nocturnos de mala nota y los burdeles no monopolizan, sin embargo, la vida y la obra del pintor.


Sus éxitos en Los Veinte de Bruselas le llevan a exponer en el Royal Aquarium de Londres; allí el pintor Whistler, al que conocía de París, le presenta a Oscar Wilde.

Ese mismo año inicia su amistad con los hermanos Natanson, fundadores de la Revue Blanche, una revista fundamental para la escena artística parisina de los años del cambio de siglo en la que se dieron a conocer los pintores nabis -Bonnard, Vuillard, Valloton-; Lautrec colaboró en sus páginas y participó en algunas de las exposiciones celebradas en torno a ella. En paralelo a su obra pictórica desarrolla una abundante y excelente producción litográfica, que simultanea con carteles publicitarios y trabajos editoriales.

Por ejemplo en el famoso cartel de La Goulue en el Moulin Rouge:

Es un cartel litográfico, una técnica de impresión inventada en 1798 por Alois Senefelder que empleaba una piedra caliza previamente pulimentada sobre la que se dibujaba la imagen en negativo a imprimir con una materia grasa, bien sea mediante lápiz o pincel. El proceso se basa en la incompatibilidad de la grasa y el agua. Una vez la piedra humedecida, la tinta de impresión solo queda retenida en las zonas dibujadas previamente. Por tanto, después del boceto, el dibujante debía trabajar mucho en la misma imprenta hasta conseguir el resultado definitivo.

La vida de Henri era una desastre de bohemia, comía y dormía muy poco y estaba casi siempre borracho de absenta, obsesionado con sus dibujos y pinturas, que usaba en muchas ocasiones como moneda de cambio por favores sexuales o simple comida y alojamiento.

De su vida sentimental se sabe que vivió dos años con una mujer que luego intentó (o simuló) suicidarse ante la negativa de Henri de tener un hijo con ella, sus relaciones posteriores se dieron con prostitutas, donde gustaba gozar como voyeur del lesbianismo, costumbre bastante habitual entre bailarinas y prostitutas de esa época, que lo inspiro en obras como “Las dos amigas”.

 

Una crisis paranoica lo llevo a un intento de suicidio con metileno, que lo dejo internado durante un tiempo. Además se le declaro una sífilis y comenzó una decadencia física que se acentuó pronto, sin embargo su obra seguía creciendo y ganando en intensidad.

En 1897 sufre su primer ataque de delírium trémens, que le lleva a disparar con un revólver contra imaginarias arañas. Las crisis alcohólicas se suceden desde entonces y lo llevarán a ser internado dos años después; para demostrar que no está loco realiza de memoria toda una serie de litografías sobre el circo.

Los dos últimos años de su vida suponen un sorprendente cambio de estilo hacia una paleta más oscura y empastada.

El deterioro progresivo de su salud lo lleva en 1901 al castillo de Malromé, donde queda al cuidado de su madre, que lo acompañó en su lecho de muerte.

Ella fue quien, tras el fallecimiento de su hijo, recopiló buena parte de la obra que hoy se conserva en el Museo Toulouse-Lautrec de Albi. Su amigo y marchante Joytan sería el encargado de organizarlo para su inauguración, en 1922.

Murió en 1901, dos meses antes de cumplir los 37 años.

Toda la obra litográfica de Toulouse-Lautrec la puedes encontrar aquí

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4 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. doqpelganger
    Dic 14, 2010 @ 17:18:24

    Muy interesante el articulo… joder, metro y medio, borrachuzo, contrahecho y estropeao pero el tio en 37 años vivió y creo mas que la mayoría de nosotros en 80.
    Y encima visionario porque veo que en una de sus ultimas obras retrató a Michael Jackson.

    Después de leerlo estoy pensando que el legado artístico de Toulose Lautrec debe de estar en manos de un montón de hijos de puta… literalmente.

  2. Juan Muro
    Dic 14, 2010 @ 18:22:31

    Y geniales tus comentarios, Dexter. Bueno, no era Michael Jackson, pero en la época era alguien parecido: Aristide Bruant, que era un cantante muy famoso, anarquista, eso sí, pero porque entonces no ganaban la pastorra que se llevan ahora.
    Por otra parte si las putas o sus hijos se hubieran beneficiado de los precios actuales de sus obras, seguro que al ‘pobre tullido’ le hubiera encantado. Al fin y al cabo no solo las pintaba, en cuanto podía se las beneficiaba.

  3. PEP
    Ene 06, 2011 @ 12:19:08

    La pintura de la trapecista que está justo encima del párrafo “Los dos últimos años de su vida suponen un sorprendente cambio de estilo hacia una paleta más oscura y empastada” es de E. Degas. Por lo demás muy bien, muy interesante y buena información.

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